(Una de las cosas de menos sentido de este blog. ¿Quién me va a escuchar? Seguimos queriendo saber qué va a pasar mañana. Yo sigo queriéndolo, pero, vamos, no neguemos que es lógico que todo se volvería aburrido. Pero, como todo maldito ser humano, hasta no tropezar con la piedrita, no cree de su existencia. Y a veces, cuando se tropieza, ya es imposible levantarse. ¿Por qué no abrir los oídos, escuchar los consejos, e implementarlos? Caminar con cuidado, disfrutando, pero con cuidado. No sé, pero nadie lo hace. Tal vez está bien, caminemos nuestro propio camino y tropecemos con lo que tengamos que tropezar. Y si no hay vuelta atrás, si nos quedamos en el piso para siempre... Bueno, TENDREMOS QUE APRENDER A ARRASTRARNOS)
viernes, 28 de noviembre de 2008
s lógico que queramos saber qué pasa mañana, qué vamos a sentir, a sufrir, a pensar, a disfrutar, a reír, a soportar, a escuchar; a vivir, en síntesis. ¿Es realmente lógico? No me suena lógico que disfrutemos del aburrimiento. ¿Quién va a negar que... odia cuando sabe qué va a pasar en la novela de suspenso que tan interesado está leyendo, que detesta cuando le cuentan el final de una película antes de verla, que odia que empiecen a adelantar cosas de la serie que sigue con tanta emoción? Queremos saber qué va a suceder simplemente porque nos es imposible. Ya que, conociéndonos, es evidente que cuando tengamos esa chance vamos a rechazarla y odiar a quien nos revele nuestro destino. Agradezcamos que hoy no podemos saberlo, que no tenemos la oportunidad, que nadie puede hacerse el malo y arruinarnos nuestro destino, y disfrutemos de este presente, sin secretos, sin miedo de que nos adelanten ese futuro que el simple saberlo nos arruinará el juego de vivir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)








No hay comentarios:
Publicar un comentario